La conservación de alimentos ha sido desde tiempos inmemoriales uno de los grandes retos del ser humano. Los avances tecnológicos como la refrigeración revolucionaron la industria alimentaria, pero también han cambiado nuestros hábitos en casa. Pese a ello, el desperdicio de alimentos en el hogar se ha convertido en un quebradero de cabeza para la mayoría de familias.

Con los ritmos de vida actuales parece imposible organizarse en la cocina, planificamos mal las compras y mucha comida termina estropeándose. Frente a estos problemas, el empacado al vacío se presenta como la solución ideal para conservar los alimentos frescos en perfecto estado mucho más tiempo.

  • Las carnes y los pescados mantienen su dureza y su textura.
  • No aparece la quemadura del hielo, ya que no hay contacto directo del frío con la comida.
  • El sabor y la frescura de los alimentos es más estable
  • La oxidación provocada por el oxígeno es inexistente, y por tanto la putrefacción de los alimentos es nula.
  • Los tiempos de conservación de los alimentos son mucho mayores.
  • Puede realizar compras más abultadas y conservarlo al vacío para usos posteriores, con lo cual ganará tiempo a la hora de realizar las compras del mes.
  • Se evita la pérdida de peso del 2 al 3 % porque en el envasado al vacío, al no haber deshidratación, no existe este problema.
  • El envasado al vacío aísla el producto, no permitiendo que se entremezcle su olor y sabor con otros que estén congelados a su alrededor, cosa en la congelación normal si pasa.

Tal y como ya hemos señalado, la comida se echa a perder por el contacto con el aire exterior. Los productos frescos son especialmente sensibles al deterioro, y muchos alimentos crudos como el pescado o la carne se estropean rápidamente, aunque los tengamos en envases cerrados en la nevera.

Esto nos obliga a cocinar la compra en un plazo máximo de uno o dos días, sin olvidar que van perdiendo calidad a medida que pasan las horas. Tampoco el congelador es una buena garantía: la escarcha, las quemaduras por congelación y los malos olores pueden afectar a los alimentos, aunque creamos que están bien envueltos.